Varias revelaciones en el final de Aliados

desde un teatro Gran Rex colmado, Marley daba la bienvenida a este programa especial en el que se proyectaría el último capítulo de la temporada, con la presencia del elenco y de la productora, Cris Morena.

Natalie Pérez y Joaquín Méndez, a cargo de la co-conducción, comenzaron a recibir a los protagonistas en la entrada del teatro, como si se tratara de una lujosa entrega de premios. Adentro, cientos de fanáticos gritaban y coreaban las canciones del ciclo. Para el final del primer bloque ?y antes de que se emitiese la ficción- Cris Morena subió al escenario y señaló: "Exploto de emoción y de amor; se generó otra vez ese puente invisible entre el público y nosotros".

Atrás de ella, podía verse una reproducción del vivero en el que transcurren varias de las escenas del programa. Allí estaba, también, el famoso cartel que dice "ViveRo", y que se pudo ver durante toda la temorada. La productora confirmó, al respecto, que ese era un homenaje a su hija, la actriz Romina Yan. No hay que olvidar que el programa, que se emite por Telefe en Argentina y por Fox en toda América Latina, marcó el regreso de Cris Morena a la televisión luego de la sorpresiva muerte de su hija, y que según confirmó la misma productora en varias entrevistas, la historia, de alguna manera tiene que ver con Romina. Lo cierto es que, como ocurrió con Rebelde Way y Casi Ángeles, Aliados hace foco en los conflictos adolescentes, pero esta vez Morena quiso hacer visibles temas que parecen silenciados: el bullying, la anorexia, la delincuencia y el trabajo infantil, y la sociopatía.

Y como suele ocurrir en sus programas, hay gente "mágica" que ayuda a los chicos que padecen o que propician este tipo de situaciones. En este caso, se trata nada menos que de los aliados que le dan título al programa; seres de luz ?algunos de otros planetas, otros de acá nomás- que hicieron durante todo el año lo imposible por enseñarles que hay otras maneras de vivir.

En el programa anterior ciertos asuntos parecían haberse resuelto. Azul (Oriana Sabatini) está dispuesta a hacerse cargo de su problema con la comida; Maia (Mariel Percossi) se da cuenta de que hay otras maneras de relacionarse además del maltrato; Manuel (Agustín Bernasconi) venció su timidez y le escapó al lugar de víctima en el que parecía sentirse cómodo; Valentín (Joaquín Ochoa) comenzó a confiar en los demás; Franco (Julián Serrano) dejó atrás su vida como delincuente; y Noah (Peter Lanzani) enfrenta a su padre, se hace cargo de su hijo y se atreve a vivir su historia de amor con la celestial Venecia (Jenny Martínez). Sin embargo, también abrió varios interrogantes.

Anoche, recién a las 21.36 el misterio comenzó a develarse, cuando Marley presentó, por fin, este último capítulo. Allí se reveló que los seres de luz deben quedarse un tiempo más en la Tierra. ¿Por qué? Porque, según les revela Devi (Carolina Domenech), "la guerra ha comenzado". ¿La guerra entre quiénes? Entre los seres de luz y los morks, que son "energías densas, que vienen de las profundidades y se les pegan a los humanos como parásitos", influyendo en ellos negativamente. Los mork están organizados, y tienen un líder: Justo García Iturbe (Boy Olmi).

Oriana Sabatini, al llegar a la alfombra roja del Gran Rex. Foto: Gerardo Viercovich
Sin embargo, la buena racha parece seguir beneficiando a los personajes. Por eso, Maia le pide disculpas a Manuel por el maltrato del que fue víctima y se entera de que su padre está dispuesto a reconocerla. Manuel acepta las disculpas y le anuncia a su madre que su futuro está lejos de las leyes y cerca de la música. Azul, en tanto, despide a Paul, su mánager (Federico Lama) al tiempo que afianza su relación con su madre (Mercedes Funes) y con Franco. El pequeño Valentín, en tanto, se reencuentra con su madre (Magalí Moro), que esta vez está dispuesta a contarle por qué lo abandonó. Pero en tiempos de guerra, la tranquilidad dura poco, y, casi al final del capítulo, nuevos conflictos comenzaron a aparecer, gracias a las fechorías de los morks.

Así, el padre de Maia (Diego Mariani) lejos reconocerla la entrega en un juzgado de menores; la madre de Franco (Patrizia Camponovo) lo denuncia secretamente a la Justicia por robar en su casa; Paul consigue hacerse cargo de la tenencia de Azul, y decide internarla, y Josefina (Noemí Frenkel) envenena a su hijo Manuel y se lo lleva, inconsciente, con destino incierto. La que corre la peor suerte es Venecia, que es secuestrada en plena calle por las fuerzas oscuras. Pero a no desesperar, porque Ian decide volver a ser Joaquín, porque es muy probable que de esta manera pueda recobrar un recuerdo que puede destruir a Justo.

Una vez terminado el programa, Cris Morena agradeció al público y resaltó la "importancia de ver la existencia del otro, sin juzgarlo, entendiéndolo y amándolo". Después, el elenco cantó varias canciones del CD del programa y se emitieron escenas de la próxima temporada, en la que se pudo ver que habrá nuevos personajes y que los aliados tendrán mucho trabajo por delante si quieren ganar la batalla.

Fuente La Nación (GDA)

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