Que me miren

Un vaso con leche fría. Un alfajorcito de maicena y un paquete de galletitas rellenas que irá desintegrándose cada vez que la China sumerja a sus ocupantes en el blanco líquido. Si no fuera porque acaba de grabar una de las tantas escenas de Camino al amor, la telenovela de Telefé, y de chequear por celular cómo está Rufina, su hija de 1 año que comparte con Nicolás Cabré, uno podría pensar que está frente a una chica que acaba de salir del colegio y que disfruta de su merecida merienda. "Tengo esencia de nena -dice-. Soy así, siempre lo fui y creo que lo voy a ser toda mi vida."

Tenés 22 años, está bien que mantengas ese espíritu.

Sí, igual creo que voy a ser una nena siempre.

La nena a la que se refiere Eugenia Suárez es la que le da rienda para disfrutar de la vida, ser fiel con lo que quiere, responder sin concesiones y mantener, a pesar de todo los comentarios que se generan a su alrededor, el perfil bajo frente a su relación con David Bisbal, el músico español que ya confesó su amor por la mujer que heredó de su abuela japonesa el rasgado en sus ojos.

"Tengo muy claro hasta dónde exponerme. Otra veces lo hice, ahora no -advierte y aclara-. No soy una mina enroscada, soy bastante intuitiva. Si me gusta algo, me mando. Es algo que aplico en todos los planos de mi vida. A veces está bueno, a veces no. No tengo grises. Me pasa con las personas y con las relaciones. Una persona me cae bien o no. No suelo dar muchas oportunidades. Sos parte de mi vida o no. Es así."

Con casi dos millones de seguidores en Twitter (@chinasuarez), la ex Teen Angels intenta mantenerse fresca y espontánea con cada selfie, con cada tuit. "Es un delirio. A veces pierdo la noción de que me sigue tanta gente. No me doy cuenta y no me mido. Sé que muchos de los que me siguen lo hacen por mi personalidad, porque me conocen, porque saben que nunca me traicioné."

¿Hay límites o la espontaneidad te lleva a exponerte?

Uno aprende todo el tiempo hasta dónde llegar. Sé que no debo responder a quien me bardea porque si me engancho y contesto pueden armar una nota con todo eso. Se dicen muchas cosas sobre mí, pero tengo muy en claro lo que soy y quién soy. No hablo mal de otros, tampoco subo fotos para burlarme, jamás hice eso. Intento ser espontánea, mantenerme fiel a mí misma, estar en contacto con la gente. A ellos les gusta verme, compartir escenas, comentarme cómo me vieron, qué les gustó, lo que no. Hablamos del personaje de la novela y a veces hasta de mi vida.

¿No hay una estrategia?

No, para nada. No tengo estrategias. No está mal quién lo hace. Yo no armo un personaje de mí. Soy así. Lo que digo y lo que subo es porque quiero.

¿Y las fotos hot? Esas que suelen causar revuelo, en las que se te ve con poca ropa o en poses sugestivas…

Las subo porque me gustan y quiero compartirlas, no porque busque otra cosa. Lo que me gusta lo subo. Estoy contenta con mi cuerpo. Para mí, el Twitter, las selfies son un canal directo para decir lo que quiero, para mantenerme cerca de mis seguidores. Es un ida y vuelta. Muchas veces estuve a punto de cerrar la cuenta.

¿Por qué?

Me angustia que hagan una nota o llenen programas con algo que pusiste. Porque más allá de lo que escribo sobre mí, lo que me pasa, lo uso también para cosas buenas, como tuitear por si alguien necesita dadores de sangre o postear una foto de un perro en busca de un hogar, convocar a un encuentro solidario. Por eso, me enoja que usen lo que publico para decir y armar supuestos, como el lío que hicieron con el tuit por el Día del Padre (El mejor regalo de un padre a una hija no es una Barbie. Regálale tu tiempo. La Barbie desaparece. Los recuerdos, no. Feliz día.) No hubo mala intención (los medios pusieron en dudas el rol paterno de Nicolás Cabré). No soy una mina que tira mala leche. Puse feliz día y una frase que siempre decía mi papá. Esto pasa porque a veces no hay noticias, no sé qué pensar. La verdad es que no voy a dejar de usar Twitter y de ser cómo soy por esto. Uno aprende a convivir.

Y con las selfies, ¿qué buscás mostrar?

Lo que me gusta, lo que siempre hice con las autofotos, sólo que ahora le dicen selfies y las podés compartir enseguida. Las uso para mostrar lo que tengo puesto, para agradecer un regalo. Subo alguna foto con amigas, con compañeros de trabajo, porque a la gente le gusta ver eso también, le divierten los backstages. En el Mundial subí fotos alentando a la selección, me encanta compartir esos momentos. El otro día posteé una imagen y al toque me preguntaron por el anillo que tenía puesto. Los que me siguen están muy atentos a los detalles.

Y a vos como seguidora, ¿qué te gusta que te cuenten?

Me encanta Rihanna (la cantante que tiene más de 36 millones de seguidores en Twitter y es archiconocida por compartir selfies permanentemente). Sigo también a las modelos Alexandra Ambrosio y Adriana Lima, que son unas diosas; a Enrique Iglesias, a Romeo Santos. Leo a blogeros, me gusta ver las fotos de los looks. Me encantan las selfies de los artistas porque los ves más reales. Las redes sociales hacen que los artistas sean más cercanos y eso es lo que también buscan los que me siguen, por eso me divierte compartir los momentos, mantener ese contacto. Yo misma a veces si veo algo que me gusta, pregunto de dónde es, dónde lo compró, el color del labial, de qué marca es el suéter, qué está escuchando. Hoy tenés un contacto directo con el artista, antes sólo te quedaba verlo en la tele o ir al teatro.

¿Cómo manejás la privacidad?

El hecho de que lo que escriba o la foto que publique puedan usarlo para una nota, o malinterpretarlo, me obligó a pensar un poco más. Por momentos tengo que controlar mi espontaneidad y la verdad es que a veces no me sale, porque no soy enroscada, porque no creo que otra persona lo puede distorsionar o darle otro propósito. También es cierto que este es un lugar en el que puedo defenderme. El que quiera saber la verdad, la va a encontrar acá, porque la que escribe y la que sube fotos y se muestra tal como soy, soy yo, no otra.

¿Sos celudependiente?

Hoy el celular te brinda todo, pensá que antes hacías las fotos y después tenías que editarlas en la computadora. Hoy lo hacés todo desde el teléfono, con sólo tocar un botón. No sé mucho de tecnología, pero la verdad es que al celular lo uso un montón, me encanta sacar fotos, usar los iconitos, todas esas boludeces.

¿Usás Instagram para compartir fotos?

Sí, pero uno privado. Hay dando vueltas uno, pero no es mío. A veces lo miro y me sorprende todo lo que van subiendo como si fuera yo. Ya lo denuncié. Son los riesgos de las redes sociales. También me pasó con Facebook (en la actualidad no tiene una cuenta activa). Mucha gente se hacía pasar por mí. Una vez en la calle se acercó una chica a saludarme y comentarme algo de lo que supuestamente habíamos chateado. Pasó también con gente que promocionaba castings de Cris Morena. Es recontrapeligroso, porque no sabés con quién están hablando los chicos. Hay que tener mucho cuidado.

No falta mucho para que empieces a controlar a tu hija .

Rufina ya agarra mi celular y sabe cómo encender la pantalla, le encanta la luz. Me imita. Los chicos ya nacen con la tecnología incorporada. Mi sobrino, que tiene 2 años ya maneja el iPad, se baja dibujos, juegos. No se puede creer cómo desliza el dedo. Pensar que cuando yo era chica no podía creer que hubiese existido la televisión en blanco y negro.

MADRE TIEMPO COMPLETO

Ya no tengo carácter de mierda, maduré. Mamá enamorada perdidamente de Rufina. Sigo queriendo más a los perros que a las personas, eso dice el perfil de Eugenia en Twitter. "Obviamente maduré, crecí por mi hija, por el trabajo, por la vida misma. Es algo trillado, pero cuando tenés un hijo madurás, cambiás. Todos los clisés son literales y descubrís ese amor tan incondicional. Antes -aclara- en el Twitter tenía puesto algo así como tengo carácter de mierda, pero soy buena en el fondo.

¿Lo cambiaste por Rufina?

En realidad, mis amigos me dijeron que sacara eso, me hicieron entender que no tengo un carácter malo, sino fuerte. Y la verdad es que maduré. Además, ahora tengo paciencia.

¿Antes no?

Era el ser más intolerante del mundo. Soy de mecha corta. Rufina no llora nunca, pero cuando tuvo cólicos no paraba. Mi mamá no podía creerlo, me decía te desconozco. La gorda me cambió por completo. Es lo único que me importa. Termino de grabar y me quiero ir corriendo para estar con ella, para hacer lo que sea. Muchas veces la traigo al canal. Paso mucho tiempo con ella.

¿Adaptaste tu vida a la gorda?

Sí, y ella se adaptó a la mía. La verdad es que la llevo a todos lados, tengo la suerte de que se porte bárbaro. No dejé de salir, de hacer cosas. Quiero compartir mi tiempo con ella. Cuando tengo un bache en la grabación aprovecho, voy a casa y vuelvo (los estudios de Telefé están en Martínez y la casa de Eugenia, en Pilar). Soy yo la que la acuesta, la que la ve dormirse. También estoy ahí cuando abre los ojos. La maternidad se dio en mí de manera muy natural.

Cumpliste varios sueños. Uno, el de ser mamá joven; de hecho siempre dijiste que a los 21 ibas a ser madre.

Sí, es cierto, cumplí muchos de mis sueños, tuve suerte de lograr lo que siempre quise. Tengo muchas cosas en la cabeza que quiero, pero no soy una mina ambiciosa, dejo que la vida me lleve, mi destino ya está escrito.

¿Sólo se trata del destino?

Quizá las cosas se me dieron porque no veo imposibles y lo que te digo es real, no es de la boca para afuera. Soy una buena persona, sacando que a veces tengo mal carácter, y cuando estás bien, cuando sos una mina con una cabeza sana, la gente que se te acerca es buena, porque la mala no tiene lugar en tu vida. ¿Viste que cuando estás mal, todo te sale mal? En cambio, cuando estás bien, siempre atraés cosas buenas. No me engancho con las cosas malas. Voy siempre para adelante, sigo mi camino, sólo eso. Soy así desde muy chica. Nunca creí en los imposibles.

¿Es tu manera de encarar la vida?

Es que para mí nada es tan grave en la vida.

Y con este mismo espíritu hizo frente a su mediática separación de Nicolás Cabré (después de un año y medio de noviazgo y a los cuatro meses de Rufina) y se atrevió a no vivirlo como un fracasó, sino "como algo que no funcionó, como algo mucho más simple", tal como lo declaró en la revista Hola!

"Es que veo la vida de esa manera. Siento que nací para disfrutar, para ser feliz. No busco quedarme atascada."

¿Creer en Dios te ayuda?

No imagino mi vida sin creer en Dios. Me acompaña y me ha ayudado en muchas decisiones de mi vida.

¿Es cierto que rezás todas las noches para agradecer?

Sí, es mi lugar, pero no sólo lo hago por las noches. Para muchos puede parecer una estupidez, pero por ejemplo, cuando abro la heladera y está llena, agradezco. Me enseñaron a valorar lo que tengo. Y cómo no voy a dar gracias cuando veo a mi hija sana, lo que me pasa. Claramente es una elección. Frente a los problemas tenés dos caminos: o te vas para abajo o mirás hacia delante. Yo elijo ser feliz, a pesar de todo.

CARRERA EN ASCENSO

María Eugenia Suárez nació el 9 de marzo de 1992, Creció en el barrio de Palermo. Hija de Guillermo y Marcela. Tiene un hermano, Agustín. Es católica e hincha de River.
Le dicen China por los ojos rasgados, herencia tal vez de su abuela materna, que era japonesa. Sin embargo odia el sushi.
A los 15 años comenzó a rebelarse y se hizo su primer tatoo. Hoy tiene varios, uno es el que lleva en su espalda y dice: Japanese Blood. A los 18 se fue a vivir sola a un departamento en Palermo.
Con Nicolás Cabré, el padre de Rufina, se conocieron en el set de Los Únicos. Su pareja anterior fue Nacho Viale, el nieto de Mirtha Legrand. En la actualidad está en pareja con el cantante español David Bisbal, con quien protagonizó el video de la canción Hoy.
Fue en Venezuela, mientras acompañaba a Cabré (filmaba la comedia Sólo para dos), cuando supo que estaba embarazada. También en aquellas tierras recibió la noticia de la muerte de su papá.
Durante el embarazo engordó sólo diez kilos. Rufina es su primera hija y nació el 18 de julio de 2013, por cesárea.
Su mejor amiga, la también actriz Gimena Accardi, es la madrina de Rufina. El hermano de Nicolás, Diulio, es el padrino.
Después de un año y medio de noviazgo y a los cuatro meses de Rufina, Nicolás Cabré dejó la casa que compartían en Pilar.
Como modelo realizó campañas para diferentes marcas.
Actualmente trabaja en Camino al amor, la telenovela que emite Telefé todas las noches. Allí interpreta a Pía, quien conquista el corazón de Vitto (Mariano Martínez, su buen amigo, con quien trabajó en Los Únicos). Su éxito anterior fue Solamente vos, donde encarnaba a una de las hijas de Adrián Suar.
Sus primeros pasos los dio de la mano de Cris Morena en Rincón de Luz. Años después tuvo participaciones en Floricienta, Amor mío, Amo de casa. El papel de Jazmín Romero en Casi Ángeles la posicionó como una de las referentes adolescentes. Formó parte de la exitosa banda Teen Angels con la que recorrió buena parte del mundo.

Fuente: La Nación Revista (gda)
Nota

Anterior:

“Nadie sabe una mi… lo que está pasando”

Siguiente:

Jelena a los besos en un shopping

Noticias relacionadas

Deja un comentario