Tomi Narbondo habló de su salida de Rombai

“Creo que es momento de decirle adiós a esto que nos hace tanto mal, a esto que nos hizo tanto bien”, reza el reciente hit de la banda de cumbia pop Rombai. Como un presagio, fue el último tema que se conoció antes de que su baterista Tomás Narbondo, de 20 años, fuera separado del grupo. También fue la frase que él eligió para despedirse de la banda en las redes sociales. Aclaró que no era una decisión propia, sino que había cometido un error y lo estaba pagando caro. Las redes estallaron: lamentos de fans, especulaciones y bromas coparon internet. Todos hablaron de la fractura en la banda uruguaya del año. Tras la tormenta, el baterista rompe el silencio y cuenta su verdad.

¿Por qué ya no pertenecés a Rombai?

—Cometí un error personal con (el líder de la banda) Fer Vázquez. Como es mi amigo preferí hablarlo directamente con él y por eso no dije cuál había sido el error.

—¿Él tomó la decisión de separarte del grupo?

—Sí, me parece que él junto a todos. Él me lo comunicó.

—¿El inconveniente fue sólo como amigos o era algo que involucraba a la banda?

—Una mezcla de las dos cosas.

—Al no aclarar cuál fue el error puede quedar abierta la puerta a especulaciones.

—La gente va a especular siempre. Yo me hago cargo de lo que digo yo, no de lo que dicen lo demás.

—¿Se puede descartar, por ejemplo, que haya sido un tema de dinero o de chicas?

—No fue nada de eso. Incluso me llevo muy bien con la novia de Fer.

—¿Ese inconveniente había llevado a un ambiente de tensión en la banda o era algo puntual con él?

—No, yo no lo sentí. El ambiente en la banda era bastante bueno. Capaz que las semanas que yo no estuve el ambiente mejoró y prefirieron que no siguiera. Obviamente al pasar tanto tiempo juntos se van generando roces lógicos de la convivencia.

—¿Le pediste disculpas?

—Sí, y él aceptó las disculpas. Seguimos siendo amigos y está todo bien con los chicos de la banda. Yo dejé la posibilidad abierta a que si me quieren llamar yo voy a estar disponible. Rombai fue una parte única de mi vida y estaría bueno volver a estar.

—¿Hoy tenés ganas de volver?

—Sí, me encantaría.

—¿Pediste otra oportunidad?

—Sí, pero las cosas todavía están como muy calientes. Me dijeron que por ahora no.

—¿Esperabas que te separaran del grupo o te tomó por sorpresa?

—Fue raro. Yo había estado sin tocar por un par de semanas y estuve bastante mal porque no sabía qué iba a pasar. Hasta que en un momento dije que pase lo que tenga que pasar y fui entregado a la reunión. Al principio pensaba que si me echaban me moría, no sabía qué iba a hacer con mi vida. Después pensé que si me tenía que ir, lo iba a hacer contento y agradecido por lo que viví. Todo pasa por algo.

—Les agradeciste a los músicos y vocalistas de Rombai en las redes por la oportunidad, ¿te hubiese gustado que ellos te respondieran públicamente?

—Yo lo hice para afirmar que seguimos siendo amigos, que está todo bien y les deseo mucha suerte en lo que va a venir que va a ser muy bueno. No sé si correspondía que ellos le siguieran dando manija al asunto. Capaz que a la banda no le hace bien. Algunos chicos me mandaron mensajes tirándome para arriba.

—¿Todos?

—No, la mayoría.

—¿Volviste a ver a los integrantes de la banda después de esa reunión?

—No, pero quedé en juntarme con Cami (Rajchman) y Nata (Rubinstein). Con Fer (Vázquez) tenemos una charla pendiente. Estamos esperando el momento para vernos. Creo que él sigue un poco dolido pero con el tiempo las cosas se van a arreglar.

—Cuando viste todo lo que se habló de tu desvinculación, ¿te arrepentiste de haber confesado en las redes que habías cometido un error?

—No, estuvo bien. La gente me escribía por el toque del Gran Rex, el del Velódromo o en tal ciudad, entonces me pareció bien decirles que no me iban a ver. Al principio puse un mensaje como que yo no iba a estar más y todos me empezaron a preguntar por qué me iba. Tuve que aclarar que no me estaba yendo, sino que había cometido un error y que me habían sacado por eso. La gente quedó inquieta por saber cuál fue el error, pero eso es lo menos importante.

—¿Te sorprendió la repercusión que se generó en las redes con tantos mensajes pidiendo que vuelvas a la banda?

—Me llamó la atención. En ningún momento esperé tanta repercusión. Pensé que iba a haber quienes dijeran que la banda era mejor conmigo y otros menos mal que se fue, pero nunca que la gente fuera a hablar tanto de esto. Me han mandado varios mensajes bastante largos. Me cuesta creer que pueda ser tan importante en la vida de alguien que no conozco.

—Hay quienes le escriben a Fer Vázquez pidiéndole que vuelvas.

—Estoy más atento en los que me escriben a mí. Yo lo dejé de seguir a él en las redes, sobre todo por la nostalgia que me genera ver cosas de la banda.

—¿Te divirtió lo el hashtag #ElErrorDelBateristaDeRombai donde se parodiaba tu desvinculación?

—Sí, me divirtió mucho. Algunas cosas eran bastante originales. Uno de los más divertidos fue el que decía que me habían sacado porque no comí sushi y saqué un tupper con pascualina. Otro decía que fue por no saber manejar una moto de agua.

—¿Cuánto hay de realidad en ese estereotipo de “chetos” que se les atribuye?

—Nada, es todo mentira. Somos gente común y corriente.

—¿Todos los integrantes de la banda eran amigos desde antes?

—La banda se armó entre un grupo de amigos de facultad. Se precisaba más gente para algunos instrumentos y con unos chicos de otra banda que tenía Fer y amigos de otro lado se fue armando.

—¿Te imaginás tocando en otra banda?, ¿tenés vocación musical o el interés era específicamente para formar parte de este proyecto con amigos?

—No, aprendí específicamente para esto. Cuando empezó Rombai yo no sabía tocar. Mi pasión no es la música. Ahora me han llamado de otras bandas, pero veo muy difícil seguir tocando si no es en Rombai. La magia era vivir esas experiencias únicas con amigos.

—¿Por qué elegiste la batería?

—Estábamos en un asado cuando salió todo esto de Rombai. Medio que nadie sabía tocar, uno dijo yo toco el teclado, y yo dije de tocar la batería porque acompañaba a Fer cuando cantaba en otra banda y me llamaba la atención el instrumento. Después fui aprendiendo.

—¿Cuál es el balance que hacés de tu paso por Rombai?

—Es muy positivo. Lo viví muy intensamente, y que haya sido con amigos fue algo único. Siempre traté de meterle la mejor onda posible y aprovechar todo al máximo.

—¿Qué es lo que más vas a extrañar?

—La adrenalina de cada show: desde que uno sube y empieza a sentir todos los gritos hasta que baja y recibe el cariño del público.

—¿Qué lugar ocupó Rombai en tu vida?

—En estos últimos diez meses mi vida fue Rombai. Todo el tiempo hablando de Rombai, cómo había sido el show, la gira, pensando ideas para videos. O me encontraba con un familiar que no veía hacía mucho y también me preguntaba por lo mismo.

—¿Cuál es el último recuerdo fuerte que tenés con la banda?

—El show que hicimos en Chaco. Habían como 15.000 personas, fue impresionante. En un momento se cortó la luz y la gente siguió cantando sola. Después del toque nos siguieron hasta el hotel, y después nos esperaban en la puerta para pedirnos fotos. Uno de mis últimos shows fue uno de los más grandes.

—La banda va a lanzar su CD en breve, ¿sabés si vas a estar en la portada?

—No sé, no creo. No estaba resuelto todavía en el momento que me fui.

—¿Conocés a Agustín Correa, quien aparentemente es el baterista que va a ocupar tu lugar?

—No, nunca lo vi.

—¿Económicamente te sirvió haber formado parte de Rombai?

—Sí, era mi fuente de ingresos. Los gastos que yo tenía los cubría con lo que ganaba en Rombai.

—¿Te compraste algo en particular?

—Estaba ahorrando. Me quería comprar una tele y una playstation para el cuarto. También estoy guardando para viajar. Mi sueño es recorrer el mundo y conocer paisajes y otras culturas.

—¿Qué tuviste que dejar de lado por pertenecer a la banda?

—El fútbol. Yo jugaba en la Liga Universitaria, y este año lo tuve que abandonar porque los partidos son los fines de semana y no podía jugar.

—¿Y los estudios?

—También. Yo empecé a estudiar educación física este año y al segundo mes vi que Rombai podía llegar a ser algo importante, entonces y me la jugué y dejé el estudio.

—¿Sabés en qué vas a ocupar tu tiempo estos meses?

—Me están saliendo propuestas vinculadas a publicidad, y me han dicho de hacer presencias en boliches.

—¿Qué has hecho estos primeros días lejos de la banda?

—Me junté con amigos, salí. Aproveché un poco más el tiempo libre que tengo.

“En los últimos meses mi vida fue Rombai”
A Tomi le cambió la vida hace diez meses, cuando nació Rombai. La banda de cumbia pop se apoderó de las radios, los escenarios, y su vida. El baterista abandonó estudios y al equipo de fútbol en el que jugaba para dedicarse a pleno al emprendimiento musical. Pero la semana pasada todo cambió. Un error de índole personal con su amigo y vocalista Fer Vázquez lo dejó afuera del grupo. “Estoy bien, tranquilo”, define en sus primeros días lejos de Rombai.

La pasión de Tomás
El baterista es fanático de Peñarol y lleva la pasión en la piel: se tatuó el escudo del cuadro de sus amores en el pecho hace tres años, apenas cumplió 18. “Cuando me lo hice, mi madre no me habló por varios días. Sigue sin gustarle”, revela. Además de Peñarol, Tomás tiene otra debilidad: Tito y Nookie, sus inseparables perritos pug.

Fuente: Sábado Show

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