Mano a mano: hablamos con Cami sobre la depresión

Últimamente se está hablando mucho del tema de la depresión y suicidio en los adolescentes debido a la serie “13 reasons why” y al reto de la “Ballena Azul”. Muchos padres y docentes nos han escrito preocupados, y no es para menos. Como siempre nuestra postura es hablar las cosas en vez de taparlas. Por eso es que se quisimos escuchar a Cami Rajchaman: para que nos cuente en primera persona sobre la depresión por la cual pasó, cómo salió adelante y cómo ve la vida hoy.

ENTREVISTA
Dueña de una alegría, sensibilidad y sinceridad extrema, la ex Rombai da su testimonio del momento más difícil que le tocó vivir y cómo todo se revierte con ayuda y voluntad.

¿Crees conveniente que los adolescentes vean la serie Por 13 razones?
Yo no siento poder decir si la tienen que ver o no porque no la vi (aunque sé de qué se trata), pero me parece que está bien que se sepa que existen casos de depresión o de distintas enfermedades de índole psiquiátrica, que está bueno que se reconozca cuando alguien la tiene, está bueno que se trate, está bueno que en la familia se hable de estos temas…

Más de una vez has contado que atravesaste una depresión, ¿qué sentías en ese momento?
Más que nada sentía desesperación, frustración. Cada palabra negativa que escuchaba era tirarme para abajo y sentir que no iba a poder salir, por más mínimo que fuese.  Era imposible imaginar cómo iba a poder salir de esa negatividad, de esas pocas ganas de vivir. Porque uno pasa tirado, pasa llorando. Recuerdo que mi papá me tironeaba de la sábana y me decía: “Vamos arriba, ¡dale! Abrí la persiana, mirá para afuera un poco…” Estuve dos años sin ver una mínima chance ni de querer salir, ni de poder salir. Yo estaba convencida de que así iba a ser el resto de mi vida.

¿Y entonces?
Me tocó vivir una situación en la que tuve que luchar para que no doliese tanto. En donde eso pasó a ser mi prioridad y no yo. Ahí supe que si yo hacía un esfuerzo, algo avanzaba. Me salía bien. Lo vi. Lo comprobé. Entonces ahí dije: “Bueno, quizás es momento de que siga haciendo cosas, que luche por lo que me gusta hacer”.

Acompañé este proceso con terapia y hablé mucho con mis padres, que me apoyaron en todo momento pero también para la familia siempre se hace muy difícil saber cómo manejarlo. Es una enfermedad que te lastima a vos muchísimo pero que los destruye a los que te rodean también.

¿Hubo alguien más, aparte del terapeuta y tu familia, para ayudarte a salir?
¡Mis amigas estaban todas! Más de una vez estuvieron en momentos muy complicados y en el día a día aprendieron  a encarar las situaciones con apenas 18, 19 años.

¿Se te acercó alguien a contarte que había pasado por algo parecido o vos te sentías como un “bicho raro”?
En varias ocasiones me interese por hablar con gente que estaba pasando y que había pasado por lo mismo y ya había salido adelante. Pero yo decía: “Lo mío es distinto porque yo realmente no tengo ganas de salir”. Sentía como que mi caso era único… y no, todos pasamos por lo mismo. Capaz a algunos les viene depresión porque los deja su novio, otros porque no les gusta lo que estudian, otros porque no saben qué quieren hacer de su vida… Hay miles de motivos y a cada uno le afecta distinto, y capaz que lo que para mí era re importante para los demás no lo era. Igual me hizo bien escuchar otros testimonios. Además nunca tuve vergüenza ni de contar, ni de que se supiera que yo estaba depresiva. Entendí que tenía que aceptarme a mí y lo que me estaba pasando para que los demás pudieran aceptar. Y eso era un gran paso. En ningún momento lo negué, ni me dio vergüenza. Entonces había mucha gente que se me acercaba y me decía: “mirá Cami…”. Entonces era más fácil porque yo daba lugar a que la gente se me acercara.

Vos tuviste la suerte de tener una red de contención muy importante pero muchos de los que pasan por esto se sienten muy solos. ¿En algún momento sentiste soledad igual?
No me sentí sola pero sentía que nadie me entendía. Y la verdad era que nadie me entendía. De hecho me pasa ahora que me escribe gente que tiene depresión y yo ya me siento tan ajena a eso, me olvidé tanto lo que era esa sensación… Me puedo acordar de algunas cosas que pensaba o que sentía pero ya no me lo puedo poner en carne propia. Realmente siento que me curé y veo muy lejos que eso me pueda volver a pasar. Lo que sí puedo decir es que lo hablen siempre. Nadie se lo puede guardar, nadie se puede avergonzar de eso porque siempre se puede salir. Siempre, siempre, siempre se puede salir. Es necesario hacer terapia si estás pasando por una depresión. Es necesario sentirte apoyado y acompañado y siempre hay alguien para hablar. No te vas a sentir entendida, no esperes sentirte entendida porque el que no lo padece no lo entiende.

¿Qué consejo le das entonces a ese amigo o familiar que está del otro lado y quiere ayudar?
Que no intente entender, que no cabe en la cabeza de alguien que nunca pasó por lo mismo todo lo que el otro piensa. Pero sí que acompañe, que nunca juzgue. Que el otro necesita ser escuchado y capaz ese que escucha le hace la diferencia o le puede sacar una sonrisa o lo puede hacer sentir mejor. Que nunca lo deje solo.

Cuando estabas mejor, aparece “Rombai” que te trajo cosas muy lindas pero también críticas y cyberbullying. Incluso circuló una foto hot de otra chica que decían que eras vos. ¿Qué tan fuerte hay que ser para soportar eso?
Yo me había curado unos meses antes de “Rombai” y estaba lista para comerme el mundo, para redescubrirme, para elegir quién quería ser. Y usé la banda como método para mostrarme, para dar a conocer mi nuevo yo. Para quererme de nuevo y pisar fuerte. Y eso me pasó cuando me vi atacada: no me importó nada. Ya había superado el odio contra mí. Yo ya me amaba. Nadie iba a poder hacerme sentir mal. De todas maneras las críticas hay que escucharlas porque cuando son constructivas sirven y mucho. El ciberbullying consiste en atacar en las redes sociales, acusar a alguien de feo, gordo, cornudo o lo que sea. A mí todo el día me dicen “dientes de caballo” y sinceramente, no me importa. Me siento identificada con mi sonrisota, tendrá sus defectos pero es muy “yo” y todos se dan cuenta cuando estoy feliz. Y con lo de la foto apenas me enteré que estaba circulando eso, lo primero que hice fue buscarla y después avisarle a mi familia que les iba a llegar una supuesta foto porno mía pero que se quedaran tranquilos que no era yo. Después lo desmentí en mis redes y los medios, y listo.

¿Qué mensaje les darías a todos los que alguna vez dijeron cosas feas de vos con el solo objetivo de hacer daño?
Que pueden opinar siempre que sea con respeto, pero no necesitás tirarme abajo a mí o a cualquier persona para ser más capo. No necesitás marcar las debilidades del otro para mostrar tus fortalezas. Si lo pensás es una bobada. Destácate, preocúpate por ser mejor persona, por hacer un cambio, por sumar. Y por sobretodo no te dejes llevar por el odio, envidia y resentimiento. Preocúpate por crecer, por llevar a cabo tus sueños. Mirar al de al lado para hacerlo mejor que él no es bueno. Lo bueno es poner las energías en superarse a uno mismo.

¿Qué mensaje le das al que está siendo víctima de bullying?
No tengas vergüenza porque te hagan bullying. Por suerte hoy se habla mucho del tema y es tratado por las escuelas y los padres. En la vida todo vuelve, así que no más importante es hacer oídos sordos. Vos sabés lo que sos y lo que no sos. No importa lo que digan. Además por ahí es gente que no vas a volver a ver nunca más en tu vida.

Si te parás hoy y mirás  todo lo que viviste ¿qué se te pasa por la cabeza?
Hoy valoro absolutamente todo. Valoro despertarme y tener trabajo, valoro el día que tengo un huequito para dormir la siesta. Pasar el día de la madre en familia. Me dedico a vivir en el sentido literal de la palabra, a planificar, a luchar por mis sueños.  Primero fue ser cantante, después estar en televisión. Todo lo que me genera intriga siento que me desafía, pero es cierto que fue todo un proceso llegar acá. A medida que me enamoré de la vida empecé a tolerar mejor las cosas malas y a disfrutar más que antes de las buenas. En cierto punto hoy estoy curada y sana, y creo que entiendo el porqué de mi depresión. Me tenía que pasar para convertirme en la mujer que soy hoy. Antes no me aferraba a las cosas por miedo a perderlas, ahora amo. Me dedico a amar con todo mi ser”.

 

“En cierto punto hoy estoy curada y sana, y creo que entiendo el porqué de mi depresión. Me tenía que pasar para convertirme en la mujer que soy hoy. Antes no me aferraba a las cosas por miedo a perderlas, ahora amo. Me dedico a amar con todo mi ser”.

 

“La depresión es una enfermedad que te lastima a vos muchísimo pero que los destruye a los que te rodean también”.

 

Cami dio una charla TED en la que profundiza sobre todos estos temas. Búscala en YouTube por “Se cyberdice de mi” y no dejes de verla.

 

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