¿Qué dijo Cami Rajchman sobre la relación entre Fer Vázquez y Agustín Casanova?

—¿Cómo vivís la experiencia de tu primer verano cubriendo la temporada de Punta del Este para Teledoce?

—Muy bien, me encanta. Estoy feliz. Los primeros días tuve mucho trabajo y estábamos más a las corridas pero ahora las cosas se están acomodando un poco y hay tiempo para organizar, planear y coordinar notas. Extraño a los chicos del piso de Desayunos Informales que son lo máximo, pero cubrir la temporada de Punta del Este para el programa y estar por un tiempo en Súbete a mi moto con Rafa (Villanueva) es buenísimo.

—¿Cuál fue la nota que más disfrutaste?

—La nota con Moria (Casán) estuvo muy buena, fue la primera que hice. También le hice una a Susana (Giménez), que es una reina. Otra que estuvo muy buena fue con Nico “Tacho” Riera, que se empezó a soltar y tuvimos mucha química. Como un juego de la nota le pregunté quién le gustaría que fuera la protagonista de la película que él está produciendo y me dijo que le gustaría que fuera yo. Yo era fan de Casi Ángeles y gustaba un poco de él cuando era chica.

—¿Algún famoso tuvo mala onda o los dejó plantados en una nota?

—Algunos sí. Vicky Xipolitakis tenía una nota con nosotros y al final nos dijo que no. También nos pasó que fuimos a la casa de Fernando Burlando y Barby Franco para hacerles una entrevista pero cuando llegamos ella no nos quería abrir la puerta porque recién se habían peleado entre ellos. Al final nos recibió él solo e hicimos el móvil con él, que sí tuvo muy buena onda.

—¿Hubo días en los que te estresaste o la pasaste mal por lo exigente de la rutina?

—En algunos momentos sí. Nos ha pasado de tener una nota que pensamos que no se iba a salir pero de un momento para el otro todo cambia y al final hay que salir corriendo a hacerla. Encima puedo estar en Portezuelo y la nota es enseguida en José Ignacio. También se complica en las cosas más mínimas, como en los cambios de ropa. Por ejemplo, estoy haciendo notas en la playa sin maquillaje y en un ratito me tengo que vestir de gala rapidísimo para una fiesta. A veces termino las notas a las tres de la mañana, y al otro día ya tengo que estar con un móvil a las nueve. Arranco cansada pero durante el día me voy recuperando. A veces me agoto pero por suerte las productoras son súper buena onda y me ayudan un montón.

—¿Esta experiencia te incentiva a seguir en el medio televisivo?

—Sí, la televisión me encanta y se me hace fácil trabajar en esto. Pero no soy muy ambiciosa. Después de recuperarme de mi episodio de depresión, tengo los pies en la tierra y siento que cada cosa que hago está formando una carrera muy linda. Voy paso a paso y lo disfruto un montón.

—Tuviste la oportunidad de estar en la televisión argentina al integrar el debate de Gran Hermano en 2016, ¿te gusta más el ambiente artístico argentino o el uruguayo para seguir avanzando en tu carrera?

—En Uruguay tengo un montón de facilidades que en Argentina no. Tengo mi casa, mis padres, mis amigas y estoy más protegida. El equipo que tengo en Desayunos me súper apoya y me hace críticas constructivas que me ayudan a crecer. Podría volver a Argentina pero hay momentos para todo y ahora estoy muy bien trabajando en Uruguay. En aquel momento yo me quería ir a Argentina pero extrañé mucho y necesité volver. Además, nunca fui de consumir mucho Gran Hermano, entonces estaba un poco perdida. En Desayunos Informales puedo ser más yo y me puedo lucir más.

—¿Cuál es tu situación sentimental hoy, luego de que se supiera que el año pasado terminaste una relación de varios años?

—Estoy sola pero muy bien. Siento que el 2017 fue un año de transición para sanarme y pude soltar un montón de cosas. El año pasado sentía que no estaba preparada para conocer a nadie pero este año capaz que sí.

—¿Conociste a alguien que te haya gustado después de tu último noviazgo?

—En los últimos meses salí con dos o tres chicos que no vivían en Uruguay y me gustaron bastante. Como yo no había terminado de sanar y no sabía bien lo que quería, esas relaciones me gustaban porque como eran de otros países no me ataban a nada. Eran relaciones que no tenían ningún futuro. Fueron touch and go.

—¿Recibís muchas invitaciones a salir?

—Hay muchas propuestas por Instagram. Ayer hice una transmisión en vivo, comenté que estoy soltera y llegó una catarata de mensajes. También hay gente en el boliche que me invita un trago o me saca a bailar pero yo no salgo con cualquiera, soy muy reservada.

—¿Cómo reaccionás ante las propuestas?

—Siempre tengo buena onda y hablo bien pero no soy de aceptar cuando me invitan tragos en el boliche porque ahí voy a divertirme con mis amigas. Si vienen en grupito a hablar podemos seguir una chala, pero no soy de separarme con un chico. El boliche no es un lugar para conocer a nadie. Me divierte salir a bailar con amigas, y más en la noche de Punta del Este.

—¿Entonces no hay beso en el boliche?

—No, chape en boliche no.

—¿Nunca?

—Bueno, nunca… (risas) No soy de chapar en el boliche, o prefiero no hacerlo.

—¿Qué tiene que tener un chico para que le des la oportunidad de conocerlo?

—Lo más importante es conocerlo de antes o saber que tenemos amigos en común. Tiene que haber confianza por algún lado y tengo que haber hablado mucho con la persona antes de aceptar una invitación a salir. Me atrae que tenga cierta independencia, que tenga ganas de crecer y no quedarse en la misma. Con respecto a lo físico, no tengo un perfil de hombre. Puede venir uno súper musculoso y que me guste y después venir uno re flacucho y que también me guste. Sí tengo un problema con los chicos de mi misma edad, prefiero que sean más grandes o más chicos que yo.

—¿Cómo has visto la evolución de Rombai, el grupo que creaste con Fer Vázquez y del que solamente queda él de la formación original?

—A Rombai le va bien. Me gustan las canciones y yo soy la que más las baila. Pero me duele ver que no queda nada del Rombai original que hicimos entre todos. Yo hablo mucho más con los músicos que se fueron que con Fer. Ellos tienen razón en estar enojados. Nadie puede justificar el dolor: si están dolidos, están dolidos. Yo los escucho y comparto su dolor y su decepción. Lo entiendo porque lo viví. Con Fernando, en cambio, no comparto nada porque no sé si está bien, si está mal, si está emocionado, si tiene proyectos…

—¿Cómo evaluás el manejo que él tuvo de la banda tras tu salida?

—Yo creo que él es inteligente y se sabe reinventar, pero me duele un montón que sea sin mis amigos. A nivel humano yo me hubiese manejado de otra forma. La banda funcionaba como banda de amigos y era algo muy lindo. A la gente le gustaba eso y él lo manejó mal. De todos modos, hay que reconocer que es muy difícil tener 23 años y estar a cargo de Márama y Rombai que son dos monstruos. Hay que ponerse en su lugar. Él trabaja mucho y merece todo lo que tiene.

—Vos llegaste a estar muy enojada con él…

—Yo estuve muy dolida con Fer. Me enojé cuando me fui de la banda porque me dejó de contestar los mensajes. Antes que me fuera de Rombai me llamaba todos los días y después “chau, nunca más”. Para mí Fernando era mi amigo, compartí con él cosas que no compartí con nadie, y cuando me fui de la banda me faltó mi amigo. Después me dolió que en el momento que me propuso volver a Rombai no nos hayamos puesto de acuerdo. Me dijo que me necesitaba pero después resultó que no me necesitaba tanto. Y cuando supe que habían llamado a otra chica me cayó mal por las mentiras que me había dicho, se había llenado la boca diciendo que yo era insustituible.

—Al haber formado parte de este fenómeno en el inicio, ¿cómo ves la ruptura de Fernando y Agustín Casanova, que aparentemente no seguirían trabajando juntos?

—A mí no me termina de quedar claro lo que pasó, no lo hablé con ellos. Lo que entendí es que Fernando se quedó con el nombre de Márama y Rombai, y Agustín se quedó aparte como solista. Todos veíamos que Fernando y Agustín ya no se llevaban bien. Era evidente. Se notó la competencia entre ellos en Showmatch y también se notó en la película (Márama-Rombai: El Viaje). Había una competencia permanente, aunque fuera inconsciente. Los dos querían el éxito de los dos y eso no tenía sentido. Fer no podía competir porque es dueño de las dos bandas, y Agustín tampoco tenía por qué competir porque está haciendo un carrerón y todo el mundo lo ama. No tendría que haber habido competencia, pero se notaba que existía. A mí me parece que los dos se podrían haber quedado con todo pero pasaron cosas en el medio que fueron rompiendo ese vínculo. Finalmente terminaron separándose. Yo les deseo lo mejor en el camino que tome cada uno. Tanto Agustín como Fer son dos buenos artistas.

—¿Te gustaría volver a la música en algún momento?

—Cada vez tengo más ganas de volver a la música. Extraño el contacto directo con la gente y me da mucha nostalgia. Voy a muchos espectáculos y los analizo. Pero no sé si lo haría ahora y tampoco sé si me animaría a armar un proyecto de cero.

Fuente: Sábado Show

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